Hospital Obrero
La cinta de Germán Monje se estrena hoy en la Cinemateca Boliviana, en el marco de la Conmemoración del Bicentenario de la Revolución del 16 de Julio de 1809.
Es el primer filme nacional contemporáneo rodado en blanco y negro y con la mayoría de los roles protagónicos logrados por actores naturales. Una historia de amistad, solidaridad y esperanza
Como viejos amigos que se reúnen una vez más —entre tantas otras— en torno de una mesa con papas fritas y Coca-Cola, el Profe, el Camba, el Pajpaku, el Gordo y el burócrata ríen, bromean y reflexionan. Apenas sí se conocen de algunas semanas entre octubre y noviembre de 2008, cuando compartieron set de filmación, y luego cada quien volvió a su vida real. Pero ahí no se acabó la película. Fue entonces —más bien— cuando la ficción (el proceso para una ficción) empezó a materializarse.
Los amigos son Carlos Andrade Viscapé, José Martín Joffré, Omar Duranboger, Carlos Barrios y Antonio Mendieta, respectivamente, protagonistas de Hospital Obrero, una película dirigida por el paceño Germán Monje
Dos taxistas, un profesor de artes plásticas y dos jubilados, en la realidad. Faltan el kallawaya y aparapita Mauro Alwa (Gregorio), inhallable por estos días en La Paz, y Soledad Ardaya (Aurora Ibáñez), funcionaria del nosocomio, para completar el reparto principal.
Filmada en blanco y negro, con un 90 por ciento de las tomas en una habitación cerrada que aparenta una sala de hospital, con banda sonora propia trabajada palmo a palmo —por el grupo Reverso— a la par del rodaje, y sobre un guión premiado en el exterior. Así es la cinta producida por La Tercera Pata y La Cruda Producciones, encabezada por Juan Pablo Piñeiro, también coautor de la trama.
A excepción de Ardaya, todos son actores debutantes, elegidos por ciertas características de su personalidad y carisma, y preparados en un intensivo taller de actuación de un mes.
A excepción de Ardaya, quien capacitó al equipo junto con la actriz María Teresa Dal Pero, todos son mayores de 55 años. Todos aprendieron sus líneas retazo a retazo el mismo día en que iban a emplearlas. Todos saben que la experiencia fue un éxito, pero aún ni se imaginan el resultado final. “No queríamos que estén condicionados —dice Monje— y que conocer la trama les afecte o les quite la espontaneidad”. Siguiendo esa línea, ninguno vio aún la cinta que ya está lista hace algunas semanas.
Sinopsis
Pedro Murillo, un viejo bohemio y pajpaku, se interna de emergencia en el Hospital Obrero, el más popular de la ciudad, donde debe compartir habitación con diferentes personajes: un hombre del oriente cuya hija no reconocida trabaja en ese recinto, un ex jugador de fútbol (el “Profe”) que padece un cáncer avanzado, un diabético obeso que pasa largas temporadas internado (Humberto), un burócrata (Wálter Paco) que tiene problemas en su matrimonio y un indígena (Gregorio) que se cura con plantas medicinales. La mayoría son ancianos que se encuentran en la etapa final de su vida, luchando contra el dolor y la enfermedad. En este difícil trance nace en cada uno el sentimiento de solidaridad que da pie a una amistad conmovedora, principalmente entre Pedro y el “Camba”, Carmelo Suárez. El poder sanador de esta amistad permite a ambos reconciliarse con la vida y aceptar finalmente el enigma de su destino personal.
Como un reflejo de La Paz y su gente, un homenaje al sistema nacional de salud, una reflexión sobre el papel y la valía de la gente de la tercera edad y, ante todo, una lección sobre el valor de la amistad y la solidaridad.
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